Conos conectados e Incidence: cuando una obra en carretera también existe en tiempo real

Conos conectados e Incidence: cuando una obra en carretera también existe en tiempo real

Cada día, miles de personas trabajan a pocos metros del tráfico. Operarios de conservación, equipos de mantenimiento viario, servicios de asistencia, personal de emergencias o responsables de obras en carretera desarrollan su actividad en un entorno donde cualquier despiste puede tener consecuencias muy graves. Aunque la señalización temporal ha evolucionado con el paso de los años, la seguridad de estos trabajadores sigue dependiendo, en gran medida, de un factor difícil de controlar: que los conductores detecten a tiempo la incidencia y reaccionen correctamente.

La realidad es que una señal, un cono o una baliza solo protegen cuando llegan a ser vistos. La velocidad de circulación, la meteorología, una curva, un cambio de rasante o una simple distracción pueden reducir drásticamente ese tiempo de reacción. En carreteras de alta capacidad, donde los vehículos recorren decenas de metros cada segundo, unos instantes de diferencia pueden marcar la distancia entre una maniobra segura y un accidente.

Durante décadas, la estrategia para proteger las zonas de trabajo se ha basado casi exclusivamente en aumentar la visibilidad física de la señalización. Sin embargo, la transformación digital que está viviendo la movilidad abre una posibilidad completamente distinta: que una incidencia no solo esté señalizada sobre el asfalto, sino que también forme parte del ecosistema digital que conecta infraestructuras, administraciones y vehículos.

Ese cambio de enfoque está impulsando una nueva generación de soluciones basadas en los Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS), donde la información circula prácticamente en tiempo real. En este contexto aparecen tecnologías como los conos conectados y plataformas como Incidence, desarrolladas para convertir una incidencia temporal en un evento digital capaz de compartirse automáticamente con todos los actores implicados en la gestión de la movilidad.

¿Por qué las obras temporales siguen siendo uno de los mayores retos para la seguridad vial?

Las obras en carretera y las incidencias temporales representan uno de los escenarios más complejos para la gestión del tráfico. A diferencia de una infraestructura permanente, estas situaciones cambian constantemente. Un corte de carril puede durar unas horas. Un equipo de conservación puede desplazarse varias veces durante la misma jornada. Una grúa puede detenerse en el arcén durante pocos minutos para asistir a un vehículo averiado. La información cambia con rapidez y la señalización debe adaptarse a ese ritmo.

Esta naturaleza dinámica dificulta tanto la protección de los trabajadores de carretera como la información que reciben los conductores. En muchos casos, el primer aviso de que existe una incidencia sigue siendo el propio cono o la señal instalada sobre la calzada, cuando el vehículo ya se encuentra muy próximo a la zona afectada.

La situación resulta especialmente delicada en autopistas y autovías, donde las velocidades elevadas reducen el margen disponible para reaccionar. También en actuaciones nocturnas, condiciones meteorológicas adversas o trabajos móviles de conservación de carreteras, donde los equipos avanzan progresivamente mientras realizan tareas de mantenimiento viario, limpieza, desbroce, inspección o reparación.

A ello se suma otro desafío creciente. Cada vez intervienen más actores sobre la red viaria: concesionarias, centros de conservación, empresas de mantenimiento, operadores de asistencia, servicios de emergencia y administraciones públicas. Todos necesitan disponer de una visión compartida de lo que está ocurriendo para coordinar recursos y mejorar la gestión de incidencias.

En este escenario, la señalización convencional continúa siendo imprescindible, pero ya no resulta suficiente para responder a las necesidades de una movilidad cada vez más conectada.

De las balizas V16 conectadas a los conos conectados: una misma evolución hacia la movilidad inteligente

La digitalización de las incidencias temporales no parte de cero. En España ya existe un precedente claro con la implantación de las balizas V16 conectadas integradas en DGT 3.0, capaces de comunicar automáticamente la ubicación de un vehículo inmovilizado para que esa información pueda distribuirse a navegadores, paneles de mensaje variable y otros servicios de movilidad conectada.

El objetivo es exactamente el mismo que persiguen los conos conectados: que la información llegue antes que el conductor al punto de riesgo. Cuanto antes conozca la existencia de una incidencia, más tiempo tendrá para reducir la velocidad, cambiar de carril o prepararse para una situación que, de otro modo, solo descubriría cuando ya estuviera frente a ella.

En este ámbito, Netun Solutions acumula una amplia experiencia en el desarrollo de soluciones de señalización conectada. Nuestra baliza Help Flash IoT+, integrada con DGT 3.0 y reconocida por sus más de 290 candelas certificadas, es actualmente la baliza V16 más visible del mercado. Esa experiencia en el desarrollo de dispositivos conectados y plataformas de gestión se traslada ahora al ámbito de las obras en carretera, la conservación viaria y la protección de los trabajadores que desarrollan su actividad junto al tráfico.

La tendencia que marcan iniciativas europeas como Data for Road Safety, el despliegue de los C-ITS y la progresiva llegada de los vehículos conectados apunta en una misma dirección: la seguridad vial dependerá cada vez menos de que un conductor vea una señal física en el último momento y cada vez más de que esa información viaje de forma automática entre infraestructuras, plataformas digitales y vehículos.

Los conos conectados forman parte de esa transformación. Sustituyen a la señalización tradicional, y la convierten en una fuente de información para todo el ecosistema de movilidad conectada. Igual que ocurrió con las balizas V16, el verdadero avance no está únicamente en el dispositivo, sino en su capacidad para compartir información fiable y en tiempo real con quienes la necesitan para hacer la carretera más segura.

De la señalización física a la información conectada

La transformación que vive actualmente la carretera no consiste únicamente en incorporar nuevos dispositivos. El verdadero cambio es conceptual.

Hasta hace muy poco, una incidencia temporal existía exclusivamente en el lugar donde se producía. Solo podían conocerla quienes llegaban físicamente hasta ella o quienes recibían la información por radio, teléfono o mediante los centros de control de tráfico.

Hoy ese modelo está cambiando gracias a la movilidad conectada.

Los Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS) permiten que una incidencia genere información digital desde el mismo momento en que se produce. Esa información puede integrarse en plataformas ITS, compartirse entre operadores y distribuirse mediante servicios como DGT 3.0 para que otros usuarios de la carretera puedan conocer su existencia antes incluso de llegar al punto afectado.

Esto supone un cambio de paradigma en la gestión de la seguridad vial. La infraestructura deja de ser únicamente un espacio físico para convertirse también en una fuente de datos que puede alimentar sistemas de navegación conectada, centros de gestión de tráfico, paneles de mensaje variable y, progresivamente, vehículos conectados y automatizados.

La digitalización de las incidencias temporales también mejora la interoperabilidad entre administraciones y empresas. Cuando todos trabajan sobre una misma información actualizada, resulta más sencillo coordinar actuaciones, optimizar recursos y reducir tiempos de respuesta.

Este enfoque está plenamente alineado con la evolución normativa europea en materia de C-ITS (Cooperative Intelligent Transport Systems) y con iniciativas como Data for Road Safety, que promueven el intercambio seguro de información sobre peligros temporales para mejorar la seguridad de todos los usuarios de la vía.

¿Qué son los conos conectados?

Los conos conectados representan la evolución natural de uno de los elementos más reconocibles de la señalización temporal.

Exteriormente mantienen la función que siempre han desempeñado: delimitar una zona de trabajo y advertir a los conductores de la presencia de una incidencia. La diferencia es que ahora también generan información digital sobre esa misma incidencia.

Gracias a la incorporación de sistemas de geolocalización y comunicaciones, el cono conectado puede registrar automáticamente su posición y transmitirla a una plataforma de gestión. De este modo, la incidencia deja de depender únicamente de la percepción visual de quien circula por la carretera y pasa a formar parte de un ecosistema de información compartida.

No se trata de sustituir la señalización convencional, sino de complementarla. El conductor seguirá viendo el cono cuando llegue a la zona de obras, pero además podrá haber recibido previamente una alerta mediante los canales de movilidad conectada.

En el caso de la solución desarrollada por Netun Solutions, el dispositivo ha sido diseñado para instalarse sobre conos reglamentarios ya existentes, facilitando su integración en los despliegues habituales de conservación viaria sin modificar los procedimientos de trabajo. Incorpora protección IP54 frente al polvo y al agua, resistencia mecánica IK07 para soportar las exigencias del entorno de carretera y una autonomía superior a diez días, características que permiten mantener operativos los dispositivos durante actuaciones prolongadas.

El dispositivo cuenta además con certificación para operar dentro del ecosistema DGT 3.0, lo que facilita que la información pueda integrarse en los servicios de movilidad conectada conforme evolucionen las plataformas públicas y privadas de intercambio de datos.

Pero, como ocurre con cualquier solución ITS, el verdadero valor no reside únicamente en el hardware. La información es la que convierte un cono en un elemento activo dentro de la gestión inteligente de la carretera.

Incidence Pro: mucho más que un cono conectado

Cuando se habla de digitalización de la conservación de carreteras, es fácil centrar la atención en el dispositivo visible sobre el terreno. Sin embargo, el elemento que realmente transforma la gestión es la plataforma que recibe, organiza y distribuye toda esa información.

Incidence nace precisamente con ese objetivo. Más que un producto, constituye un ecosistema formado por una plataforma web, una aplicación móvil y una arquitectura en la nube que permite supervisar en tiempo real el despliegue de dispositivos conectados sobre la carretera.

Cada incidencia queda registrada desde el momento en que se produce. Los responsables operativos pueden conocer la ubicación exacta de los equipos desplegados, verificar si permanecen activos, consultar el histórico de servicios o gestionar alertas automáticas cuando se detectan cambios relevantes durante la operación.

La plataforma ha sido concebida para integrarse de forma sencilla en los sistemas ya existentes de administraciones públicas, concesionarias, empresas de conservación y operadores de asistencia. Gracias a su arquitectura basada en AWS y a la disponibilidad de APIs abiertas, la información puede compartirse con otras plataformas ITS sin necesidad de modificar completamente los procesos de trabajo existentes.

Ese enfoque favorece la interoperabilidad entre organizaciones y permite que la información fluya de manera coordinada entre los distintos actores que participan en la gestión de la movilidad.

La digitalización deja así de limitarse a registrar una incidencia para convertirse en una herramienta de apoyo a la toma de decisiones, facilitando una visión global de las operaciones de mantenimiento de carreteras, conservación viaria y gestión de incidencias distribuidas sobre la red.